DUDA

¿Por qué tienes ojeras esta tarde?
¿Dónde estabas, amor, de madrugada,
cuando busqué tu palidez cobarde
en la nieve sin sol de la almohada?

Tienes la línea de los labios fría,
fría por algún beso mal pagado;
beso que yo no sé quién te daría,
pero que estoy seguro que te han dado.


¿Qué terciopelo negro te amorena
el perfil de tus ojos de buen trigo?
¿Qué azul de vena o mapa te condena

al látigo de miel de mi castigo?
¿Y por qué me causaste este pena
si sabes, ¡ay, amor!, que soy tu amigo?

Rafael de León

MUERTO DE AMOR

No lo sabe mi brazo, ni mi pierna,
ni el hilo de mi voz, ni mi cintura,
ni lo sabe la luna que está interna
en mi jardín de amor y calentura.

Y yo estoy muerto, sí, como una tierna
rosa, o una gacela en la llanura,
como un agua redonda en la cisterna
o un perro de amarilla dentadura.

Y hoy que es Corpus, Señor, he paseado
mi cadáver de amor iluminado,
como un espantapájaros siniestro.

La gente, sin asombro, me ha mirado
y ninguno el sombrero se ha quitado
para rezarme un triste Padrenuestro.

Rafael de León

NECESITO DE TI

Necesito de ti, de tu presencia,
de tu alegre locura enamorada.
No soporto que agobie mi morada
la penumbra sin labios de tu ausencia.

Necesito de ti, de tu clemencia,
de la furia de luz de tu mirada;
esa roja y tremenda llamarada
que me impones, amor, de penitencia.



Necesito tus riendas de cordura
y aunque a veces tu orgullo me tortura
de mi puesto de amante no dimito.

Necesito la miel de tu ternura,
el metal de tu voz, tu calentura.
Necesito de ti, te necesito.

Rafael de León

EL POETA A SU AMADA

Amada, en esta noche tú te has crucificado
sobre los dos maderos curvados de mi beso;
y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado,
y que hay un viernes santo más dulce que ese beso.

En esta noche clara que tanto me has mirado,
la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.
En esta noche de setiembre se ha oficiado
mi segunda caída y el más humano beso.

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.

Y ya no habrá reproches en tus ojos benditos;
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
los dos nos dormiremos, como dos hermanitos.

César Vallejo

SOL Y LUNA

Entre las manos de mi madre anciana
la cabellera de su nieto brilla:
es puñado de trigo, áurea gavilla,
oro de sol robado a la mañana…

Luce mi madre en tanto espuma vana
que la ola del tiempo echó a la orilla,
a modo de una hostia sin mancilla,
su relumbrante cabellera cana…


Grupo de plata y oro, que en derroche
colmas mi corazón de regocijo,
no importa nada que el rencor me ladre;

Porque para mis días y mis noches,
tengo el sol en los bucles de mi hijo
y la luna en las canas de mi madre…

José Santos Chocano

ERES FRIA

Eres fría. A tus labios no se asoma
ni la risa, ni el grito, ni la queja.
Estatura fueres de la Atenas viejas,
mujer no fueres en la vieja Roma.

Como estatura de sal, si aveces toma
gesto vibrante el arco de tu ceja,
es porque en tu pupila se refleja
el rojo incendio de infernal Sodoma.



Tú desdeñaste a jóvenes de brío.
Y en matrimonio trágico y sombrío
a un anciano te uniste sin conciencia;

Y la justicia del amor burlado,
como que eres de sal te ha condenado
a que te lama el buey de la Importancia.

Josó Santos Chocano

AQUEL AMANECER

ME DESPERTÉ UNA MAÑANA
Y NO HABÍA AMANECIDO
CORRÍ HACIA AQUELLA CAÑADA
DONDE UN DÍA NOS QUISIMOS

PARA VOLVER A VIVIR
Y RECORDAR EL PLACER
DE SENTIR EN LA CAÑADA
OTRO NUEVO AMANECER

TODO A MI ME RESULTABA
ROMÁNTICO Y CONOCIDO
UNAS OVEJAS BALABAN
EN LA ORILLA DEL CAMINO

LA PENUMBRA DE LA NOCHE
COMENZABA A DESHACERSE
PORQUE AL FONDO ALGUNOS RAYOS
YA COMENZABAN A VERSE

CUAL FUE MI IMAGINACION
QUE YO CREÍ VER TU PELO
TAN RUBIO Y TAN SUAVE EMBUELTO
ENTRE LOS RAYOS DEL SOL

TE ACERCABAS HACIA MI
SEGÚN IBA AMANECIENDO
YO ME EMPECÉ A ESTREMECER
MIS OJOS TE ESTABAN VIENDO

TU LLEGABAS A MI LADO
NO ERA MI IMAGINACIÓN
Y TE FUNDÍAS CONMIGO
JUNTO A LOS RAYOS DE SOL

QUE AMANECER TAN HERMOSO
NI EN UN CUENTO SUCEDIÓ
TU AMOR ENVUELTO EN GRAN GOZO
IBA RECIBIENDO YO

QUE BONITO AMANECER
YO NUNCA LO OLVIDARE
EL SOL NACIÓ AL MISMO TIEMPO
QUE NUESTRO AMOR, OTRA VEZ

UNA FLOR EN EL CAMINO

La muerta resucita cuando a tu amor me asomo,
la encuentro en tus miradas inmensas y tranquilas,
y en toda tú… Sois ambas tan parecidas como
tu rostro, que dos veces se copia en mis pupilas.
Es cierto: aquélla amaba la noche radiosa,
y tú siempre en las albas tu ensueño complaciste.
(Por eso era más lirio, por eso eres más rosa.)
Es cierto, aquélla hablaba; tú vives silenciosa,
y aquélla era más pálida; pero tú eres más triste.

TANTO AMOR

Hay tanto amor en mi alma que no queda
ni el rincón más estrecho para el odio.
¿Dónde quieres que ponga los rencores
que tus vilezas engendrar podrían?

Impasible no soy: todo lo siento,
lo sufro todo…Pero como el niño
a quien hacen llorar, en cuanto mira
un juguete delante de sus ojos
se consuela, sonríe,
y las ávidas manos

tiende hacia él sin recordar la pena,
así yo, ante el divino panorama
de mi idea, ante lo inenarrable
de mi amor infinito,
no siento ni el maligno alfilerazo
ni la cruel afilada
ironía, ni escucho la sarcástica
risa. Todo lo olvido,
porque soy sólo corazón, soy ojos
no más, para asomarme a la ventana
y ver pasar el inefable Ensueño,
vestido de violeta,
y con toda la luz de la mañana,
de sus ojos divinos en la quieta
limpidez de la fontana…

Amado Nervo

AMOR

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscuras.