El Primer Beso

Yo ya me despedía…. y palpitante
cerca mi labio de tus labios rojos,
«Hasta mañana», susurraste;
yo te miré a los ojos un instante
y tú cerraste sin pensar los ojos
y te di el primer beso: alcé la frente
iluminado por mi dicha cierta.

Salí a la calle alborozadamente
mientras tu te asomabas a la puerta
mirándome encendida y sonriente.
Volví la cara en dulce arrobamiento,
y sin dejarte de mirar siquiera,
salté a un tranvía en raudo movimiento;

y me quedé mirándote un momento
y sonriendo con el alma entera,
y aún más te sonreí… Y en el tranvía
a un ansioso, sarcástico y curioso,
que nos miró a los dos con ironía,
le dije poniéndome dichoso:
-«Perdóneme, Señor esta alegría.»

Amado Nervo

DESEOS

Yo quisiera salvar esa distancia,
ese abismo fatal que nos divide,
Y embriagarme de amor con la fragancia
mistica y pura que tu ser despide.

Yo quisiera ser uno de los lazos
con que decoras tus radiantes sienes;
Yo quisiera, en el cielo de tus tus brazos,
!beber la gloria que en tus labios tienes!…

Yo quisiera ser agua y que en mis olas
vinieras a bañarte,
para poder, como lo sueño a solas,
a un mismo tiempo por doquier besarte.

Yo quisiera ser lino, y en tu pecho,
alla en las sombras, con ardor cubrirte,
temblar con los temblores de tu pecho,
y morir del plecer de comprimirte.

!oh! yo quisiera mucho más!…! quisiera
levar en mi, como la nube, el fuego;
mas no,como la nube en su carrera,
para estallar y separarnos luego!…

Yo quisiera en mí mismo Confudirte,
confundirte en mí mismo y entrañarte!
Yo quisiera en perfume convertirte,
convertite en perfume y aspirate.

Aspirarte en un soplo como esencia,
y unir a mis latidos tus latidos,
y unir a mi existencia tu existencia,
y unir a mis sentidos tus sentidos.

Aspirarte en un soplo del ambiente,
y asi verter sobre mi vida en calma
toda la llama de tu pecho ardiente,
y todo el eter de lo azul de tu alma.

Aspirarte, mujer… De ti llenarme.
Y en ciego y sordo y mudo constituirme,
y ciego y sordo y mudo consagrarme
al deleite supremo de sentirte
y la dicha suprema de adorarte…

SalVador Díaz Mirón

LA DAMA DE LAS PERLAS

Yo he visto perlas claras de inimitable encanto,
de esas que no se tocan por temor a romperlas.
Pero solo en tu cuello pudieron valer tanto
las burbujas de nieve de tu collar de perlas.
Y más, aquella noche del amor satisfecho,
del amor que eterniza lo fugaz de las cosas,
cuando fuiste un camino que comenzó en mi lecho
y el rubor te cubría como un manto de rosas.

Yo acaricié tus perlas, sin desprender su broche,
y las vi, como nadie nunca más podrá verlas,
pues te tuve en mis brazos, al fin, aquella noche
vestida solamente ¡con tu collar de perlas!
José Angel Buesa

EL GRAN AMOR

Un gran amor, un gran amor lejano
es algo así como la enredadera
que no quisiera florecer en vano
y sigue floreciendo aunque no quiera.
Un gran amor se nos acaba un día
y es tristemente igual a un pozo seco,
pues ya no tiene el agua que tenía
pero le queda todavía el eco.

Y, en ese gran amor, aquel que ama
compartirá el destino de la hoguera,
que lo consume todo con su llama
porque no sabe arder de otra manera.

UN CORAZON CANSADO

Oscuras nubes amenazaban el día,
una tormenta más tarde se desataría,
una niña miraba triste desde dentro…
desde dentro de su corazón
se había negado a salir,
se limitaba a observar el mundo que la había de rodear,
decían que estaba en coma o algo así,
pero la verdad es que se había cansado…

se había cansado de vivir,
cansada estaba de oír que el terror en el mundo había de existir,

estaba cansada de ver llorar a aquellos que un día amaron,
porque que ahora su amor quedó olvidado,
estaba harta de tanta depresión,
de ver el mundo en la desolación,
de ver a un mundo que no quería progresar,
que estaba estancado entre tanta mediocridad,
de ver a la gente riquezas buscar,
sin darse cuenta de que jamás las irían a encontrar,
ella ya no quería vivir entre tanta carencia mental,
tampoco quería vivir en un mundo en el que de tanta gente,
nadie pudiera ver,
lo que verdaderamente decía su ser,
así que se encerró en su propio corazón, se negó a mirar más allá de la tempestad, y se quedó habitando donde nadie, jamás, le pudiese hacer daño…

– LaLith –

EL NUEVO AMOR

Todo amor nuevo que aparece
nos ilumina la existencia,
nos la perfuma y enflorece.

En la más densa oscuridad
toda mujer es refulgencia
y todo amor es claridad.
Para curar la pertinaz
pena, en las almas escondida,
un nuevo amor es eficaz;
porque se posa en nuestro mal
sin lastimar nunca la herida,
como un destello en un cristal.

Como un ensueño en una cuna,
como se posa en la rüina
la piedad del rayo de la luna.
como un encanto en un hastío,
como en la punta de una espina
una gotita de rocío…

¿Que también sabe hacer sufrir?
¿Que también sabe hacer llorar?
¿Que también sabe hacer morir?

-Es que tú no supiste amar…

EL RETRATO

Yo no sé si mis ojos o mis manos
encendieron la vida en tu retrato;
nubes humanas, rayos sobrehumanos,
todo tu Yo de Emperador innato

amanece a mis ojos, en mis manos.
¡Por eso, toda en llamas, yo desato
cabellos y alma para tu retrato,
y me abro en flor!… Entonces, soberanos

de la sombra y la luz, tus ojos graves
dicen grandezas que yo sé y tú sabes…
y te dejo morir… Queda en mis manos

una gran mancha lívida y sombría…
¡Y renaces en mi melancolía
formado de astros fríos y lejanos!

ANILLO

Raro anillo que clarea,
Raro anillo que sombrea
Una profunda amatista.
Crepúsculo vespertino

Que en tu matinal platino
Engarzó espléndido artista.
El porvenir es de miedo…
¿Será tu destino un dedo

De tempestad o de calma?
Para clararte y sombrearte,
¡Si yo pudiera glisarte
En un dedo de mi alma!…

LA TARDE

He bebido del chorro cándido de la fuente.
Traigo los labios frescos y la cara mojada.
Mi boca hoy tiene toda la estupenda dulzura
de una rosa jugosa, nueva y recién cortada.

El cielo ostenta una limpidez de diamante.
Estoy ebria de tarde, de viento y primavera.
¿No sientes en mis trenzas olor a trigo ondeante?
¿No me hallas hoy flexible como una enredadera?

Elástica de gozo como un gamo he corrido
por todos los ceñudos senderos de la sierra.
Y el galgo cazador que es mI guía, rendido,
se ha acostado a mis pies, largo a largo, en la tierra.

¡Ah, qué inmensa fatiga me derriba en la grama
Y abate en tus rodillas mi cabeza morena,
mientras que de una iglesia campesina y lejana
nos llega un lento y grave llamado de novena!

LA SED

Tu beso fue en mis labios
de un dulzor refrescante.
Sensación de agua viva y moras negras
me dió tu boca amante.
… Cansada me acosté sobre los pastos
con tu abrazo tendido, por apoyo.
Y me cayó tu beso entre los labios,
como un fruto maduro de la selva
o un lavado guijarro del arroyo.

… Tengo sed otra vez, amado mío.
Dame tu beso fresco tal como una
piedrezuela del río