Amiga

AMIGA SI TU LO SIENTES …LÉELO

Amig@ hermosa palabra llena de
paz, como te llamas…..
amig@ en la distancia, te digo
que cada día al amanecer cuando
salga el sol,sepas que a lo lejos
tú y yo estamos viendo el mismo
sol y que en ese momento que pido
que todo sea bueno para ti, se que
también lo pides para mi.

Te llamo amig@ aunque no te conozco
pero me atrevo a llamarte así porque
he sentido que no es amig@ la que tenemos
cerca y no trasmite nada. Eres tu la que
aún a pesar de la distancia me haces sentir
el calor humano que tienes y que das.
Amig@ eres la que sabes escribir una palabra
de aliento de estimulo, la palabra no la oigo
en tu voz, pero la escribes y llega tan fuerte
que es necesario oírla.

Gracias amig@ porque me has demostrado
que al tener sincera amistad, Dios rompe
las barreras de la distancia y las une como
al cielo y al mar, a pesar de lo lejos que
están el uno del otro…
por eso y tantas otras hermosas cosas que
instruyo ,va para ti estas palabras y se que
sabrás por que me fluyeron así ,de corazón
por eso solo te digo Gracias Amig@.

AMIGO MÍO, TE NECESITO

AMIGO MÍO, TE NECESITO

(Poema para el Día del Amigo)
Amigo mío, no sabes cuanto necesito
que en este día estés al lado mío.
Que transites la calzada que transito.
Que me aclares el camino sombrío.

Tus palabras no se escriben en la arena,
sino, en rocas indelebles se han escrito.
Tus pláticas son siempre tan amenas:
¡Ni te imaginas lo que yo las necesito!

Amigo mío, tu consejo es exquisito,
como una dulce melodía a mis oídos.
En temas del corazón, como erudito,
aciertas hasta el total de mis latidos.

Amigo mío, sabes que te necesito
pues eres curación para mis penas.
Solo tenerte y que comprendas mi grito,
será una cicatriz para mis venas.

Y en este día te agradezco el rinconcito
que me has guardado entre tantos amigos.
¡Qué feliz me hace ésto, y qué bendito
soy al tenerte aquí conmigo!

AMISTAD

AMISTAD

Sabes bien, querido amigo,
que mi corazón está en tus manos,
latiendo con vigor y amor a la vez
que tiembla en pensamientos.

Pienso.
Pienso. Pienso y pienso
qué habría sido de mí
sin tus palabras de aliento.

Qué habría sido de mí
en los momentos de desesperación
sin tu dulce compañía;
qué habría sido de mí sin tu fuerza.

Sabes bien, querido amigo,
que pienso que no es suficiente
lo que yo puedo hacer por ti; y
que no habrá suficiente vida
para mí, para poder agradecerte,
para poder corresponder con amor.

¡Te quiero!
¡Jamás te perderé. Jamás me perderás!
Habremos de estar juntos para siempre.
Es una promesa y así será.

Quizas

Quizas
Gracias por ensenarme el respeto y el valor
Siempre lo llevare en mi Corazón.
Felicidades papá.

Quizas
Hola viejo dime como estás
Los años pasan no hemos vuelto a hablar
Y no quiero que te pienses
Que me olvidado de ti.

Yo por mi parte no me puedo quejar
Trabajando como siempre igual
Aunque confieso que en mi vida
Hay mucha soledad

En el fondo tú y yo somos casi igual
Y me vuelvo loco solo con pensar

Quizás, la vida nos separe cada día más
Quizás, la vida nos aleje de la realidad
Quizás, tu buscas un desierto y yo busco un mar
Quizás, que gracias a la vida hoy te quiero más.

Hola viejo dime como estas
Hay tantas cosas que te quiero explicar
Porque uno nunca sabe
Si mañana está aquí.

A veces hemos ido marcha atrás
Y la razón siempre he querido llevar
Pero estoy cansado
No quiero discutir.

Hoy solo quiero decirte felicidades
papá.

Última postal a mi Padre

Última postal a mi padre

A veces el hombre más pobre
deja a sus hijos la herencia más rica.
Felicidades papá.
Debiste haber cumplido años hoy
y ya no estás, para tu bien.

Guardo tus palabras
y tu postrera ansiedad por mi
destino,
porque la historia no te permitió
vislumbrar este momento,
mucho menos comprenderlo.

El juicio ya fue dado.
Te cuento que conservo para mí sola
tu amor generoso.

Tu mano en la cuchara
dándole el último desayuno al nieto,
haciendo más ligera
la pesada atmósfera de la despedida.

Cada uno en su lado,
como dos caballeros antiguos y
nobles
abrazándose, antes el duelo final,
fatal.

¿Quien como Papá?

¿Quien como papá

Hoy el maestro nos habló
de los héroes, y nos pidió
un resumen de uno
Y te puse a ti Papá

¿Yo, por qué hijo?, a ti te gusta
Superman

¡Ay¡, Papá él no es de verdad
y tú sí

El no me cuida como tú
El no me apapacha
Ni me sonríe
Ni juega a los caballazos
como tú

El no me mira con
esos ojos de borrego que
hechas

El no me besa en la noche cuando
Tú crees que estoy dormido
Y me tapas con mi cobija

El no es mi Papá y tú sí
Él es héroe de la Tele
Pero tú aquí en casa eres
Nuestro héroe.

Te quiero Papá

Te quiero papá
A veces el hombre más pobre
deja a sus hijos la herencia más rica.
Felicidades papá.

Te quiero papá
Hoy sé que estas mirándome
Y que me cuidas como mi ángel.

Mami me dio tu foto.
Y me dijo que estabas
en tu trabajo de planchar aureolas.

También sé que le llevas a Diosito
mis oraciones de todas las noches.

Pero te extraño papi
Recuerdo esos días que jugábamos
fútbol y me cargabas en tu cabeza.

Pero como dijo Mami
eres tan importante que Dios
te pidió trabajar en el cielo
y ese es un privilegio
muy importante.

No te preocupes Papi,
como una vez dijiste
ya soy grande y tengo
cuidar a Mamá.

Te dejo Papi
Pues sé que te diste
tu escapadita para mirarme,
y no te vayan a regañar.

Mañana te hablo como siempre
para platicar otra vez.

Ya tengo que dormir
mañana tengo que llegar
temprano a la escuela.

Te quiero Papá.
Hoy sé que estas mirándome
Y que me cuidas como mi ángel.

Mami me dio tu foto.
Y me dijo que estabas
en tu trabajo de planchar aureolas.

También sé que le llevas a Diosito
mis oraciones de todas las noches.

Pero te extraño papi
Recuerdo esos días que jugábamos
fútbol y me cargabas en tu cabeza.

Pero como dijo Mami
eres tan importante que Dios
te pidió trabajar en el cielo
y ese es un privilegio
muy importante.

No te preocupes Papi,
como una vez dijiste
ya soy grande y tengo
cuidar a Mamá.

Te dejo Papi
Pues sé que te diste
tu escapadita para mirarme,
y no te vayan a regañar.

Mañana te hablo como siempre
para platicar otra vez.

Ya tengo que dormir
mañana tengo que llegar
temprano a la escuela.
Te quiero Papá.

Papito

Papito

Experimentar con alguien
a quien tu mismo engendraste,
y en algunos casos
a quien tu buscaste.

Con duro trabajo
alimentas a tu familia,
y el salario de tu esfuerzo
el cariño de los tuyos.

Cada día que pasa
te quiero más aún
yo se que eres bueno
con tu noble rectitud.

Papito de mi vida,
mi dulce protector,
el cabeza de familia
como lo dijo Dios.

Padrecito querido,
amor de mi corazón,
que te quiero con el alma
y admiro tu valor.

Con un beso y un abrazo
te demuestro que te quiero,
con palabras de dulzura
manifiesto mi cariño.

En esta mañana otoñal,
yo deseo saludar
al Rey de la casa
a mi padre sin igual.

Para finalizar estos versos
no me queda mas que agregar
¡Felicidad a mi padre
y a todos los demás.

Agradecimiento a un Padre

Agradecimiento a un padre

Gracias por ser como eres, por darme todo,
por luchar tanto para sacarme adelante.
Felicidades papá.

Agradecimiento a un padre
Agradecimiento a ese hombre ese hombre que todo nos ha dado que casi de sol a sol a trabajado
que su único afán era sacar a su familia adelante
que nos a dado todo su amor que es lo más importante.

Sus hijos y nietos le agradecemos su amor, bondad y su mal genio.
Que acogió a su yerno y nueras como unos hijos más, que en los momentos más difíciles
además de ser un padre es un amigo en el que puedes confiar.

Gracias por los consejos que nos has dado y que no podemos olvidar,
a ti te tenemos que agradecer todo esto y mucho más.
Nunca podremos pagarte todo lo que has hecho por nosotros.

Papá olvida

Papá olvida

No me cabe concebir ninguna necesidad tan importante durante la infancia de una persona
que la necesidad de sentirse protegido por un padre.
Felicidades papá.

Papá olvida
Escucha hijo: voy a decirte esto mientras duermes, con una manita
metida bajo la mejilla y los rubios rizos pegados a tu frente humedecida.

Hace unos minutos, mientras leía mi libro en la biblioteca, sentí una ola
de remordimiento que me ahogaba. Culpable, bien junto a tu cama.

Pensaba que me enojé contigo. Te regañé cuando te vestías para ir a la
escuela, porque apenas te mojaste la cara con la toalla. Te regañé,
porque no te limpiaste los zapatos. Te grité, porque dejaste caer algo al suelo.

Durante el desayuno te llamé la atención también. Volcaste las cosas.
Tragaste la comida sin ningún cuidado. Pusiste los codos sobre la mesa.

Untaste demasiada mantequilla en el pan. Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el coche,
te volviste y me saludaste con la mano y me dijiste: ” ¡Adiós, papacito!”;
y yo fruncí el ceño y te respondí:” ¡ Ten erguidos esos hombros !”.

Al caer la tarde todo empezó de nuevo. Al acercarme a casa te vi de
rodillas jugando. Tenías agujeros en los pantalones.

Te humillé ante tus amiguitos al hacerte marchar a casa delante de mí:
¡Los pantalones son caros y si tuvieras que comprarlos tú, serias más cuidadoso!
Pensar hijo, que un padre diga eso.

¿Recuerdas, mas tarde, cuando yo leía en la biblioteca y entraste
tímidamente, con una mirada de perseguido? Cuando levanté la vista,
impaciente por la interrupción, titubeaste en la puerta. ¿Que quieres
ahora?, te dije bruscamente.

“Nada”, respondiste, pero te lanzaste en tempestuosa carrera y me
echaste los brazos al cuello y me besaste, y tus bracitos me apretaron
con un cariño que Dios había hecho florecer en tu corazón
y que ni aún el descuido ajeno pudo extinguir. Y luego te
fuiste a dormir con pasitos ruidosos en la escalera.

Bien hijo; poco después fue cuando se me cayó el libro en el regazo y
entró en mí un terrible temor: ¿ que estaba haciendo en mi la
costumbre? La costumbre de encontrar defectos, de reprender.

Esta era mi recompensa a ti por ser un niño. No era que yo no te
amara, era que esperaba demasiado de ti. Te medía según la vara
de mis años maduros.

¡Y hay tanto de bueno y de bello y de recto en tu carácter! Tu corazón es
grande como el sol que nace entre las colinas. Así lo demostraste
esta noche. Nada más que eso importa esta noche, hijo. He llegado
hasta tu cama en la oscuridad y me he arrodillado lleno de
vergüenza.

Es una pobre confesión. Sé que no comprenderías estas cosas si te las
dijera cuando estás despierto, pero mañana seré un verdadero
papá. Seré tu compañero, sufriré cuando sufras y reiré cuando rías.

Me morderé la lengua cuando vaya a pronunciar palabras
impacientes. No haré más que decirme, como si fuera un ritual: ” No es más que un niño, un niño pequeñito “.

Temo haberte imaginado hombre. Pero al verte ahora, hijo, acurrucado,
fatigado, veo que eres un bebé todavía. Ayer estabas en los brazos
de tu madre, con la cabeza en su hombro. He pedido demasiado,
demasiado….